LA LEY DEL MINIMO ESFUERZO

2017-09-05T11:24:56+00:00
Si has leído nuestro anterior
post “Ocio y Talento” y has tenido la oportunidad de disfrutar de tu tiempo
libre, podrás haberte percatado de alguna forma de ese atributo que constituye
una parte esencial de quien eres: el talento. Si tomas las vacaciones ahora en
agosto experiméntate en lo mejor de ti haciendo aquello que más te gusta. Durante
varios veranos en mi época de universitario (de esto hace ya más de 30 años)
descubrí que en estado de trance hipnótico las cosas que generalmente nos
exigen esfuerzo y sufrimiento, se realizaban con una facilidad asombrosa. Gastábamos
mucha energía de forma innecesaria tanto para el aprendizaje, el entrenamiento, la salud, el
bienestar, ….  y los resultados la mas de
las veces dejaban que desear.
Posteriormente como economista
involucrado en la planificación y desarrollo económico regional a lo largo y
ancho de este mundo, descubrí algo fantástico: había un tipo de funciones que hacíamos
sin apenas esfuerzo y con gusto, como en estado de trance hipnótico. Eran regidas
por la ley del mínimo esfuerzo y eran óptimas en cuanto a la consecución de
objetivos. No eran otras que aquellas que ponen en juego nuestro talento,
nuestro patrón de capacidad innato. Ese tipo de actividades sintonizaban con el
ordenamiento del potencial humano original que distingue a cada ser humano ya en
el momento de su nacimiento. Por tanto, al llevarlas a cabo, nos sentíamos auténticos,
aportando valor y sentido a nuestro hacer. El talento nos centraba en nuestro
lugar en el mundo, en la sociedad, el grupo, el equipo, al tiempo que lo hacíamos
al menor coste energético posible, con el mínimo esfuerzo y con la optimización
de resultados. Es decir el talento era… ¡económico!
¿Te has dado cuenta que
desarrollamos tecnología para hacernos la vida más cómoda? Claro que si. Las nuevas
tecnologías cada vez son más eficientes energéticamente y proporcionan resultados
más satisfactorios. Es fantástico, ¿verdad?. Pero más fantástico es el orden
natural de la creación que está regida y ordenada por la ley del mínimo
esfuerzo. Fíjate MINIMO no quiere decir SIN ESFUERZO o ser un VAGO. La vagancia
gasta nuestra energía sin resultado positivo, no lleva a ninguna parte, es un
desperdicio energético. MINIMO ESFUERZO es hacer las cosas dándote la libertad
de ser quien eres, ese ser que la naturaleza ha CREADO de forma ÓPTIMA. Como decía
uno de mis mejores profesores de matemáticas “Quien aplica la ley del Mínimo
Esfuerzo vive con sabiduría”. Y esto lo puedes constatar en todas esas personas
que admiras, ellos se han dado la libertad de ser ellos mismos, de vivir con
sentido y autenticidad, y eso solo es posible si haces del Talento el pilar
fundacional de tu vida.
De aquel descubrimiento en el año
1998 nació Arqueología del Talento. Si el talento funcionaba desde el
inconsciente donde yacían los planos que nos habían creado nada mejor que ir a
él para rescatarlo y restaurar nuestro orden original para construir nuestra
vida con solvencia. Y ninguna vía mejor para ello que la vía hipnótica ¿No
funciona el talento en estado hipnótico? Pues entrar en esa dimensión de la
naturaleza era entonces lo apropiado ¿No es el talento un atributo natural del
ser? Y quienes somos no se discute, podemos tener opiniones sobre quienes somos
más o menos acertadas o atinadas, pero somos quien somos. Y en estado hipnótico
como en el sueño onírico, las cosas simplemente son y no admite discusión alguna.
Quizás comienzas a atisbar porque
los grandes deportistas, descubridores, inventores, científicos, artistas, místicos
y todas aquellas personas que han influido poderosamente en el mundo eran auténticos.
No imitaban a otros, no compraban deseos ajenos, ni se imponían retos impropios,
simplemente hacían lo que sentían tenían que hacer, se daban la libertad de ser.
Estaban conectados al sueño que eran, que les había creado, ese que movía su
talento, y eso les llenaba de determinación y confianza en si mismos, les
llenaba de vida. Arqueología del Talento te devuelve la confianza volviendo a
sintonizar con tu talento para vivir sabiamente según la ley natural del Mínimo
Esfuerzo.
Y para aquello que no tenemos
talento, que hemos de aprender para complementar al talento en la obtención de
nuestros propósitos, la hipnosis te brinda la oportunidad de seguir actuando
con mínimo esfuerzo. La hipnosis es una buena decisión económica en todos los
sentidos: te aporta confianza y destreza, ahorra energía innecesaria y gastos
innecesarios. La hipnosis te ayuda a poner tu potencial en un estado próximo al
talento para alcanzar un objetivo (tomar una decisión, generar tácticas, desarrollar
estrategias de futuro, aprobar un examen o una oposición, mejorar tu salud, buen
rendimiento en una capacidad deportiva, aprender idiomas …. Y en general
entrenar en el inconsciente cualquier capacidad y/o actividad). A estas alturas
estarás viendo que la hipnosis es una magnifica herramienta que te va a
facilitar vivir mejor y con menor coste. Que la hipnosis no es solo
psicoterapia, ni espectáculo, que la hipnosis (a semejanza del sueño) es el estado donde la creación cobra
vida y toma forma. Es un estado donde se genera la economía. ¿Pues no es ésta
la ordenación y gestión de valores? A estas alturas te habrás dado cuenta que
lo más económico es vivir de acuerdo a la Ley del Mínimo Esfuerzo, de acuerdo a
tu talento, de acuerdo a quien eres.  Y
que la convulsión económica del endeudamiento actual viene dada porque la mayoría de
la población está derrochando energía por una calidad de vida cada día peor.
Solo en el inconsciente personal y colectivo podemos hallar las vías que conformen
un nuevo orden que sane y equilibre el estado de las cosas. En este reconstruir
desde quienes somos está la razón de ser de Arqueología del Talento y la
Academia de Hipnosis & Sueños. Es un reconstruir gratificante, como
deseamos sean tus vacaciones: gratificantes. Pues nada como el tiempo libre
para liberar tu alma y darte el gusto de hacer lo que realmente te gusta, lo
que mejor se te da hacer por que ese eres tú en esencia. Como bien dice Vadim Zedam “Nadie
salvo tu alma, conoce el algoritmo de tu éxito”.
¿Sabes que tanto en el sueño como
en los estados de trance hipnótico liberas el alma? Paul McCartney compuso Yesterday
en un sueño (otra vez la Ley del Mínimo Esfuerzo), y esa canción tardó en ser
grabada pues su originalidad rompía moldes y patrones establecidos. Hoy es una de las
piezas musicales icono no solo de los Beatles, sino del panorama creativo del
siglo XX. Atrévete a ser tú mismo, a liberar tu alma y tu talento. Atrévete a
liberar tu vida y que toda ella sea motivo de alegría.
Para información sobre las
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