TALENTO y PROCESO CREATIVO
admin2017-09-05T11:24:56+00:00
“El Producto Interior No Bruto de
una nación es el Talento” es la frase que, Marga Iñiguez una de las más
prestigiosas facilitadoras de los procesos creativos, me regaló con motivo de
la edición del libro Arqueología del Talento. Y es que el talento es el patrón
de capacidad original que nos ha creado inconscientemente y desde el cual
participamos en la creación del mundo, al tiempo que nos recreamos desde
nuestra original singularidad.
una nación es el Talento” es la frase que, Marga Iñiguez una de las más
prestigiosas facilitadoras de los procesos creativos, me regaló con motivo de
la edición del libro Arqueología del Talento. Y es que el talento es el patrón
de capacidad original que nos ha creado inconscientemente y desde el cual
participamos en la creación del mundo, al tiempo que nos recreamos desde
nuestra original singularidad.
Recrear es participar en la
creación, algo distinto a imitar que es copiar lo ya creado. La creación
enriquece la vida, la multiplica y la dota de posibilidades. Y en un tiempo en
que se habla de creación hasta la saciedad, la tendencia predominante es la
imitación que conduce al empobrecimiento y la mediocridad, pues entierra el
talento y el potencial creativo que yace en cada uno de nosotros. La educación,
en nuestra pomposamente llamada “sociedad del conocimiento”, es básicamente
aprendizaje por imitación, adquisición y repetición de conocimientos pasados.
Hay mucho conocimiento accesible pero poca capacidad liberada para generar
conocimiento. Estamos atrofiados por un conocimiento que no nos sirve para
vivir. Hemos caído en la trampa y la dictadura de la razón como exponía
magistralmente John Ralston en su ensayo “Los bastardos de Voltaire”. Hablamos
de fracaso escolar, de déficit de atención, y demás índices con los que el
sistema se excusa para enmascarar el fracaso del modelo educativo. Sin embargo no hay niño que dejase de prestar
atención y asistir a su cita diaria con programas como “Barrio Sésamo”, “La
bola de Cristal”, … de los cuales Marga Iñiguez era la asesora pedagógica. Imaginar,
crear, traspasar las fronteras del conocimiento, generar nuevas posibilidades,
enriquecer, vivir y no solo existir (que diría Oscar Wilde), desconectarse del
sistema es percibido como peligroso pues es adentrase en el misterio del que
formamos parte.
creación, algo distinto a imitar que es copiar lo ya creado. La creación
enriquece la vida, la multiplica y la dota de posibilidades. Y en un tiempo en
que se habla de creación hasta la saciedad, la tendencia predominante es la
imitación que conduce al empobrecimiento y la mediocridad, pues entierra el
talento y el potencial creativo que yace en cada uno de nosotros. La educación,
en nuestra pomposamente llamada “sociedad del conocimiento”, es básicamente
aprendizaje por imitación, adquisición y repetición de conocimientos pasados.
Hay mucho conocimiento accesible pero poca capacidad liberada para generar
conocimiento. Estamos atrofiados por un conocimiento que no nos sirve para
vivir. Hemos caído en la trampa y la dictadura de la razón como exponía
magistralmente John Ralston en su ensayo “Los bastardos de Voltaire”. Hablamos
de fracaso escolar, de déficit de atención, y demás índices con los que el
sistema se excusa para enmascarar el fracaso del modelo educativo. Sin embargo no hay niño que dejase de prestar
atención y asistir a su cita diaria con programas como “Barrio Sésamo”, “La
bola de Cristal”, … de los cuales Marga Iñiguez era la asesora pedagógica. Imaginar,
crear, traspasar las fronteras del conocimiento, generar nuevas posibilidades,
enriquecer, vivir y no solo existir (que diría Oscar Wilde), desconectarse del
sistema es percibido como peligroso pues es adentrase en el misterio del que
formamos parte.
Y es que como Morfeo exponía a
Neo en la película Matrix “Hay que comprender que la mayor parte de los humanos
son todavía parte del sistema. Hay que comprender que la mayoría de la gente no
está preparada para ser desconectada, y muchos de ellos son tan inertes, tan
desesperadamente dependientes del sistema que lucharan para protegerlo”. Por
ello el genio siempre ha enfrentado un gran reto en la sociedad que le ha
tocado vivir: el de vivir de acuerdo al misterio de quien es y crear a partir
de su talento para legar su obra a los demás. Y al superarlo se vence a si
mismo, se reconoce, se recrea, al tiempo que revivifica la humanidad y recrea
el mundo.
Neo en la película Matrix “Hay que comprender que la mayor parte de los humanos
son todavía parte del sistema. Hay que comprender que la mayoría de la gente no
está preparada para ser desconectada, y muchos de ellos son tan inertes, tan
desesperadamente dependientes del sistema que lucharan para protegerlo”. Por
ello el genio siempre ha enfrentado un gran reto en la sociedad que le ha
tocado vivir: el de vivir de acuerdo al misterio de quien es y crear a partir
de su talento para legar su obra a los demás. Y al superarlo se vence a si
mismo, se reconoce, se recrea, al tiempo que revivifica la humanidad y recrea
el mundo.
Somos un misterio y el proceso
creativo es inaccesible a la comprensión de la conciencia humana. Para C.G.
Jung “el aspecto creador de la vida que encuentra su expresión en el arte, se
desvanece a toda tentativa de la explicación racional. La capacidad creadora
como la libre voluntad, contiene cierto secreto. La persona creadora es la
adivinanza que no podemos comprender”. Siguiendo a Jung, el proceso creativo,
la generación de ideas para mover el mundo acaece en un espacio de encuentro
entre la conciencia del individuo y el inconsciente colectivo. De este
encuentro se extraen imágenes genésicas que posteriormente serán encarnadas en
obras. Para Schopenhauer, es el genio, fuera del espacio y del tiempo
(atributos del inconsciente, el sueño y los procesos hipnóticos y meditativos), el que crea y
gracias a la intuición es capaz de ver aquello que para los otros no existe.
Por ello sus obras son inmortales. Y al mismo tiempo las creaciones son tan
dispares como lo son sus sus genios, que son una muestra del crisol de la creación y de los
rasgos del talento que crea a sus creadores.
creativo es inaccesible a la comprensión de la conciencia humana. Para C.G.
Jung “el aspecto creador de la vida que encuentra su expresión en el arte, se
desvanece a toda tentativa de la explicación racional. La capacidad creadora
como la libre voluntad, contiene cierto secreto. La persona creadora es la
adivinanza que no podemos comprender”. Siguiendo a Jung, el proceso creativo,
la generación de ideas para mover el mundo acaece en un espacio de encuentro
entre la conciencia del individuo y el inconsciente colectivo. De este
encuentro se extraen imágenes genésicas que posteriormente serán encarnadas en
obras. Para Schopenhauer, es el genio, fuera del espacio y del tiempo
(atributos del inconsciente, el sueño y los procesos hipnóticos y meditativos), el que crea y
gracias a la intuición es capaz de ver aquello que para los otros no existe.
Por ello sus obras son inmortales. Y al mismo tiempo las creaciones son tan
dispares como lo son sus sus genios, que son una muestra del crisol de la creación y de los
rasgos del talento que crea a sus creadores.
Nunca terminaremos por saber cómo
tiene lugar la creación, nunca jamas llegaremos a descifrar la adivinanza que somos. Y sin embargo la creación y nosotros, seres
con talento y la capacidad de crear, somos realidades incuestionables. Y como
seres creados permanecemos unidos al misterio inaccesible y escondido de la
Creación. Crear es una necesidad irrenunciable del ser humano, una necesidad de
la naturaleza humana, una necesidad que hay que satisfacer para VIVIR.
tiene lugar la creación, nunca jamas llegaremos a descifrar la adivinanza que somos. Y sin embargo la creación y nosotros, seres
con talento y la capacidad de crear, somos realidades incuestionables. Y como
seres creados permanecemos unidos al misterio inaccesible y escondido de la
Creación. Crear es una necesidad irrenunciable del ser humano, una necesidad de
la naturaleza humana, una necesidad que hay que satisfacer para VIVIR.
