Nuestra cultura nos ha inculcado que obtendremos reconocimiento por aquello que adquiramos. Y sin darnos cuenta comenzamos a competir con nosotros por adquirir conocimientos, trabajos, coches, casas, estilos de vida, sueños que no son los nuestros. Competimos con uno mismo y con el otro, con los otros,  con la vida, con la naturaleza. En esta lucha derrochamos energía  a raudales y nunca es suficiente, siempre medianamente satisfechos con lo obtenido. De alguna forma nos sentimos incompletos, inseguros; de alguna forma intuimos que todo puede venirse abajo, que hemos construido sobre pilares frágiles. Que nada es para siempre. La certeza de ello la vivimos cuando llegamos al nivel de incompetencia o cuando a pesar de todo el esfuerzo invertido no somos reconocidos. Un buen momento para reflexionar si deseas seguir siendo reconocido por lo adquirido alguna vez o por el contrario adentrarte en ti mismo para reconocer tu genuino valor, ese que emerge al darte la libertad de ser el que eres, ese que siempre te acompañó y estuvo a tu lado aunque no le valorases, ese mismo que está esperando a que le reconozcas para renovar tu existencia y hacer realidad una vida acorde a tus sueños, a tu competencia, a tu talento el tesoro que te diferencia en el hacer desde que fuiste concebido. Cuando eres, no solos tienes la oportunidad de reconocerte, te manifiestas como eres y puedes ser reconocido por ser quien eres, por tus realizaciones, por tus obras, las obras de tu talento. 
¿Que te parece si reconoces a las personas que estimas por ser quienes son? ¿si les dices lo valioso que hay en ellas? te invito a decirle BRAVO, eres genial, valioso, insustituible… a través de la pagina de un gran Arqueólogo del Talento: Antonio Delgado Calvo: Picha aqui 
Y para iniciarte en la búsqueda de tu talento, regálate un viaje apasionante y diferente: