El camino que nos conduce a la construcción
de nuestros sueños es un camino ilusionante en el que tienen lugar significativas
derrotas. La derrota no es esquiva de nuestra aspiración, sin ella no tendríamos
la oportunidad de conquistar algo que será esencial en el resultado final. En esos
momentos en los que la vida se muestra adversa y el infortunio desbarata
nuestros planes, si nos rendimos y aceptamos su victoria, entonces se nos
revelará que ella desea liberarnos de nuestras ataduras para desplegar nuestra
capacidad y podamos conquistar nuestros sueños; que la vida nos guía hacia el
encuentro con nuestro talento para así colaborar con ella, desde la realización
de nuestro sueño vital, en la creación de un mundo mejor. He aquí la historia de Fátima quién, en la
aventura de su vida, comprendió que lo que había parecido ser, en su momento, una
experiencia aciaga,
resultó ser parte esencial en la elaboración de su felicidad final.
de nuestros sueños es un camino ilusionante en el que tienen lugar significativas
derrotas. La derrota no es esquiva de nuestra aspiración, sin ella no tendríamos
la oportunidad de conquistar algo que será esencial en el resultado final. En esos
momentos en los que la vida se muestra adversa y el infortunio desbarata
nuestros planes, si nos rendimos y aceptamos su victoria, entonces se nos
revelará que ella desea liberarnos de nuestras ataduras para desplegar nuestra
capacidad y podamos conquistar nuestros sueños; que la vida nos guía hacia el
encuentro con nuestro talento para así colaborar con ella, desde la realización
de nuestro sueño vital, en la creación de un mundo mejor. He aquí la historia de Fátima quién, en la
aventura de su vida, comprendió que lo que había parecido ser, en su momento, una
experiencia aciaga,
resultó ser parte esencial en la elaboración de su felicidad final.
FATIMA LA
HILANDERA
HILANDERA
Una
vez en una ciudad del lejano oriente, vivía una joven llamada Fátima. Era la
hija de un próspero hilandero. Un día, su padre le dijo:
vez en una ciudad del lejano oriente, vivía una joven llamada Fátima. Era la
hija de un próspero hilandero. Un día, su padre le dijo:
Ven,
hija,: haremos una travesía, pues tengo negocios que hacer en las islas del mar
mediterráneo. Tal vez tú encuentres a un joven atractivo, de buena posición que
podrías tomar por esposo.
hija,: haremos una travesía, pues tengo negocios que hacer en las islas del mar
mediterráneo. Tal vez tú encuentres a un joven atractivo, de buena posición que
podrías tomar por esposo.
Se
pusieron en camino y viajaron de isla en isla, el padre haciendo sus negocios
mientras Fátima soñaba con el esposo que pronto podría ser suyo. Pero un día,
cuando estaban en camino a Creta, se levantó una tormenta y el barco naufragó.
Fátima, semiinconsciente, fue arrojada a una playa cercana a Alejandría. Su
padre había muerto y ella quedó totalmente desamparada.
pusieron en camino y viajaron de isla en isla, el padre haciendo sus negocios
mientras Fátima soñaba con el esposo que pronto podría ser suyo. Pero un día,
cuando estaban en camino a Creta, se levantó una tormenta y el barco naufragó.
Fátima, semiinconsciente, fue arrojada a una playa cercana a Alejandría. Su
padre había muerto y ella quedó totalmente desamparada.
Podía
recordar sólo vagamente su vida hasta entonces, ya que la experiencia del
naufragio, y el haber estado expuesta a las inclemencias del mar, le habían
dejado completamente exhausta.
recordar sólo vagamente su vida hasta entonces, ya que la experiencia del
naufragio, y el haber estado expuesta a las inclemencias del mar, le habían
dejado completamente exhausta.
Mientras
vagaba por la arena, una familia de tejedores la encontró. A pesar de ser
pobres, la llevaron a su humilde casa y le enseñaron su oficio. De esta manera,
ella inició una segunda vida y en el lapso de uno o dos años volvió a ser
feliz, habiéndose reconciliado con su suerte. Pero un día, estando en la playa,
una banda de mercaderes de esclavos desembarcó y se la llevó, junto con otros
cautivos.
vagaba por la arena, una familia de tejedores la encontró. A pesar de ser
pobres, la llevaron a su humilde casa y le enseñaron su oficio. De esta manera,
ella inició una segunda vida y en el lapso de uno o dos años volvió a ser
feliz, habiéndose reconciliado con su suerte. Pero un día, estando en la playa,
una banda de mercaderes de esclavos desembarcó y se la llevó, junto con otros
cautivos.
A
pesar de lamentarse amargamente de su suerte, no encontró ninguna compasión por
parte de ellos, quienes la llevaron a Estambul y la vendieron como esclava.
pesar de lamentarse amargamente de su suerte, no encontró ninguna compasión por
parte de ellos, quienes la llevaron a Estambul y la vendieron como esclava.
Por
segunda vez, su mundo se había derrumbado. Ahora bien, sucedió que en el
mercado había pocos compradores. Uno de ellos era un hombre que buscaba
esclavos para trabajar en el aserradero, donde fabricaba mástiles para barcos.
Cuando dio el abatimiento de la infortunada Fátima, decidió comprarla, pensando
que de este modo, al menos, podría ofrecerle una vida un poco mejor que la que
habría de recibir de otro comprador.
segunda vez, su mundo se había derrumbado. Ahora bien, sucedió que en el
mercado había pocos compradores. Uno de ellos era un hombre que buscaba
esclavos para trabajar en el aserradero, donde fabricaba mástiles para barcos.
Cuando dio el abatimiento de la infortunada Fátima, decidió comprarla, pensando
que de este modo, al menos, podría ofrecerle una vida un poco mejor que la que
habría de recibir de otro comprador.
Llevó
a Fátima a su hogar, con la intención de hacer de ella una sirvienta para su
esposa. Pero cuando llegó a su casa, se enteró de que había perdido todo su
dinero al ser capturado un cargamento por piratas. No podía afrontar los gastos
que le ocasionaba tener trabajadores, de modo que él, Fátima y su mujer quedaron
solos para llevar a cabo la pesada tarea de fabricar mástiles.
a Fátima a su hogar, con la intención de hacer de ella una sirvienta para su
esposa. Pero cuando llegó a su casa, se enteró de que había perdido todo su
dinero al ser capturado un cargamento por piratas. No podía afrontar los gastos
que le ocasionaba tener trabajadores, de modo que él, Fátima y su mujer quedaron
solos para llevar a cabo la pesada tarea de fabricar mástiles.
Fátima
agradecida a su empleador por haberla
rescatado, trabajó tan duramente y tan bien, que él le dio la libertad y
ella legó a ser su ayudante de confianza. Fue así como llegó a ser
relativamente feliz en su tercera profesión.
agradecida a su empleador por haberla
rescatado, trabajó tan duramente y tan bien, que él le dio la libertad y
ella legó a ser su ayudante de confianza. Fue así como llegó a ser
relativamente feliz en su tercera profesión.
Un
día, él le dijo:
día, él le dijo:
Fátima,
quiero que vayas a Java, como mi agente, con un cargamento de mástiles;
asegúrate de venderlos con provecho.
quiero que vayas a Java, como mi agente, con un cargamento de mástiles;
asegúrate de venderlos con provecho.
Ella
se puso en camino, pero cuando el barco estuvo frente a la costa china, un
tifón lo hizo naufragar y, una vez más, se vio arrojada a la playa de un país
desconocido. Otra vez lloró amargamente, porque sentía que en su vida nada
sucedía de acuerdo con sus expectativas.
se puso en camino, pero cuando el barco estuvo frente a la costa china, un
tifón lo hizo naufragar y, una vez más, se vio arrojada a la playa de un país
desconocido. Otra vez lloró amargamente, porque sentía que en su vida nada
sucedía de acuerdo con sus expectativas.
Siempre
que las cosas parecían andar bien, algo ocurría, destruyendo todas sus
esperanzas.
que las cosas parecían andar bien, algo ocurría, destruyendo todas sus
esperanzas.
¿Porqué será – exclamó por tercera vez – que siempre que intento
hacer algo, se malogra? ¿Porqué deben
ocurrirme tantas desgracias?.
hacer algo, se malogra? ¿Porqué deben
ocurrirme tantas desgracias?.
Pero
no hubo respuesta. De manera que se levantó de la arena y se encaminó tierra
adentro.
no hubo respuesta. De manera que se levantó de la arena y se encaminó tierra
adentro.
Ahora
bien, sucedía que nadie en China había oído hablar de Fátima ni sabía nada de
sus problemas. Pero existía la leyenda de que un día llegaría allí cierta mujer
extranjera capaz de hacer una tienda para el emperador. Y puesto que en aquel
entonces en China no existía nadie que pudiera hacer tiendas, todo el mundo
esperaba el cumplimiento de aquella predicción con la más viva expectativa.
bien, sucedía que nadie en China había oído hablar de Fátima ni sabía nada de
sus problemas. Pero existía la leyenda de que un día llegaría allí cierta mujer
extranjera capaz de hacer una tienda para el emperador. Y puesto que en aquel
entonces en China no existía nadie que pudiera hacer tiendas, todo el mundo
esperaba el cumplimiento de aquella predicción con la más viva expectativa.
A
fin de estar seguros de que esta extranjera, al llegar, no pasara inadvertida,
los sucesivos emperadores de China solían mandar heraldos una vez por año a
todas las ciudades y todas las aldeas del país, pidiendo que cada mujer
extranjera fuera llevada ante la corte.
fin de estar seguros de que esta extranjera, al llegar, no pasara inadvertida,
los sucesivos emperadores de China solían mandar heraldos una vez por año a
todas las ciudades y todas las aldeas del país, pidiendo que cada mujer
extranjera fuera llevada ante la corte.
Fue
justamente en una de esas ocasiones cuando Fátima, agotada, llegó a una ciudad
costera de China. La gente del lugar habló con ella por medio de un intérprete,
explicándole que tenía que ir a ver al emperador.
justamente en una de esas ocasiones cuando Fátima, agotada, llegó a una ciudad
costera de China. La gente del lugar habló con ella por medio de un intérprete,
explicándole que tenía que ir a ver al emperador.
Señora
– dijo el emperador cuando Fátima fue llevada ante él – ¿sabéis fabricar una
tienda?.
– dijo el emperador cuando Fátima fue llevada ante él – ¿sabéis fabricar una
tienda?.
Creo
que sí, dijo Fátima.
que sí, dijo Fátima.
Pidió
sogas, pero no las había. De modo que, recordando sus tiempos de hilandera,
recogió lino y fabricó las cuerdas. Luego pidió una tela fuerte, pero los
chinos no tenían la clase de tela que ella necesitaba. Entonces, utilizando su
experiencia con los tejedores de Alejandría, fabricó una tela resistente para
hacer la tienda. Luego vio que necesitaba los palos APRA la tienda, pero no
existían en el país. Entonces, Fátima, recordando cómo había sido enseñada por
el fabricante de mástiles en Estambul, hábilmente hizo unos sólidos palos.
Cuando estos estuvieron listos, se devanó los sesos tratando de recordar todas
las tiendas que había visto en sus viajes; y he aquí que una tienda fue
construida.
sogas, pero no las había. De modo que, recordando sus tiempos de hilandera,
recogió lino y fabricó las cuerdas. Luego pidió una tela fuerte, pero los
chinos no tenían la clase de tela que ella necesitaba. Entonces, utilizando su
experiencia con los tejedores de Alejandría, fabricó una tela resistente para
hacer la tienda. Luego vio que necesitaba los palos APRA la tienda, pero no
existían en el país. Entonces, Fátima, recordando cómo había sido enseñada por
el fabricante de mástiles en Estambul, hábilmente hizo unos sólidos palos.
Cuando estos estuvieron listos, se devanó los sesos tratando de recordar todas
las tiendas que había visto en sus viajes; y he aquí que una tienda fue
construida.
Cuando
esta maravilla fue mostrada al emperador de China, le ofreció a Fátima dar
cabal cumplimiento a cualquier deseo que ella expresara. Ella eligió
establecerse en China, dónde se casó con un atractivo príncipe, y donde,
rodeada por sus hijos, vivió muy feliz hasta el fin de sus días.
esta maravilla fue mostrada al emperador de China, le ofreció a Fátima dar
cabal cumplimiento a cualquier deseo que ella expresara. Ella eligió
establecerse en China, dónde se casó con un atractivo príncipe, y donde,
rodeada por sus hijos, vivió muy feliz hasta el fin de sus días.
Fue
a través de estas aventuras como Fátima comprendió que lo que había parecido
ser, en su momento, una experiencia desagradable, resultó ser parte esencial en
la elaboración de su felicidad final.
Próximos talleres «ARQUEOLOGÍA DEL TALENTO» que te conducirán a la realización de tu proyecto vital:
Mayo:
– 19 y 20 en Barcelona
– 26 y 27 en Burgos (Monasterio Cisterciense de San Pedro Cardeña)
Junio:
– 2 y 3 en Marbella (Málaga)
– 5 y 6 en Madrid (Universidad Francisco de Vitoria, Pozuelo de Alarcón)
Julio:
– 14 y 15 en Zamora (Balneario de Almeida de Sayago)
Información, reserva de plazas e inscripciones en:
arqueologia-talento@co-labora.com
a través de estas aventuras como Fátima comprendió que lo que había parecido
ser, en su momento, una experiencia desagradable, resultó ser parte esencial en
la elaboración de su felicidad final.
Próximos talleres «ARQUEOLOGÍA DEL TALENTO» que te conducirán a la realización de tu proyecto vital:
Mayo:
– 19 y 20 en Barcelona
– 26 y 27 en Burgos (Monasterio Cisterciense de San Pedro Cardeña)
Junio:
– 2 y 3 en Marbella (Málaga)
– 5 y 6 en Madrid (Universidad Francisco de Vitoria, Pozuelo de Alarcón)
Julio:
– 14 y 15 en Zamora (Balneario de Almeida de Sayago)
Información, reserva de plazas e inscripciones en:
arqueologia-talento@co-labora.com