Las reformas laborales se
muestran insuficientes para gestionar los mercados laborales, se basan en
viejas percepciones del valor del trabajo. Desde la industrialización el
trabajo ha venido siendo considerado como un medio de supervivencia consistente
en el alquiler de tiempo y energía a cambio de un salario, una forma de ganarse
la vida. Sin embargo algo ha venido cambiando en la población. Por una parte ahora
somos muchos y por otra parte la aparición de una nueva necesidad: dar sentido
a lo que hacemos en la vida.  
Es sabido que la innovación tecnológica
facilita la vida pero implica menos energía o mano de obra para generar mayor y
mejores productos y servicios. La innovación tecnológica ha sido acelerada en
el mundo occidental al mismo tiempo que sus poblaciones han crecido. El sistema
no puede absorber suficiente mano de obra y genera excedentes de fuerza laboral.
En consecuencia las empresas y organizaciones no necesitan alquilar tanta mano
de obra o lo hacen a menor precio. Si consideráramos que hay que redistribuir
el trabajo demandado entre la población activa existente, la jornada laboral disminuirá
a la mitad, algo que está sucediendo ya en algunos países del norte de Europa.
En otras palabras los mercados no necesitan ya alquilar tanta mano de obra. Ha
sido, por otra parte, práctica frecuente en algunas economías generar trabajo
desde las administraciones públicas. Sin embargo esta no es una solución viable
a largo plazo ya que los gastos públicos son de tendencia creciente mientras
que los ingresos públicos son limitados (Ley de Wagner).  Ni los gobiernos, ni las empresas van a
resolver el futuro en materia laboral. Hace falta un nuevo enfoque y este viene
de la mano de las nuevas necesidades de la población en materia laboral: dar
sentido a la labor realizada.
Dar sentido al trabajo requiere
una reforma interior de la persona misma, un cambio de mentalidad en el que el
trabajo o su retribución ya no sea solo un medio de supervivencia sino también un
servicio a la comunidad, a la sociedad. Se plantea la pregunta ¿Qué puedo
ofrecer? Y aquí comienza un trabajo de exploración, de arqueología personal
sobre la competencia natural y la vocación personal. No debemos reinventarnos
solamente reconocernos. Y construir esa vocación desde el talento personal, esa
capacidad innata que nos hace competentes por naturaleza para la realización de
determinadas funciones y que nos da claridad sobre aquello que podemos ofrecer que
es al mismo tiempo lo que deseamos dar. “Querer es poder” desde el reconocimiento
del talento y podemos inventar un trabajo a nuestra medida como propone Lynda
Gratton profesora de la London Business School, un trabajo que nos satisface y autorealiza.
¿Cómo reconocer esa aptitud
innata que nos diferencia que es el talento y que es la base de la nueva organización
del mercado laboral? Arqueología del Talento es una metodología patentada y desarrollada
hace 10 años con óptimos resultados para este fin. En ella, el propio sujeto reconoce
por si mismo su especial competencia para que pueda concederse el valor que
posee y enfocar su capacidad laboral con sentido y valor para los demás. Nuestros
próximos (grupos reducidos) talleres se celebrarán en:
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21 y 22 de abril en Gijón
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28 y 29 de abril en Toledo
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19 y 20 de mayo en Barcelona
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26 y 27 de mayo en Burgos
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2 y 3 de junio en Marbella
Más información e inscripciones
en arqueologia-talento@co-labora.com
Se el protagonista de tu propio
cambio dándole sentido. La empresa y la profesión del futuro tendrán un sentido
de labor social.