El desarrollo de las nuevas tecnologías de la información ha sido espectacular desde finales del siglo XX. El lenguaje por ellas utilizadas es lógico como el hemisferio izquierdo de nuestro cerebro. Existe otro lenguaje en nuestro ser, el analógico, que reside en el hemisferio derecho cerebral y que está asociado a las tecnologías simbólicas. Estas últimas, según pronosticaba Mircea Eliade poco antes de morir, están llamadas a ser la revolución del siglo XXI. Los símbolos son nuestra fábrica de energía como apuntaba C.G. Jung. La razón que hay detrás de ello es que el símbolo genera emoción, y la emoción es la energía que mueve a los seres humanos. No es necesario comprender “a priori” el significado simbólico para que tenga lugar un cambio o transformación en las personas, sus actitudes y sus acciones; es más, el conocimiento llega “a posteriori” cuando contemplamos desde una perspectiva neutra lo acontecido. Confiar en nuestra voz es fiarse de las poderosas y sutiles sugerencias generadas por nuestro universo simbólico. Un ejemplo del poder del lenguaje simbólico es la victoria de Constantino el Grande sobre Majencio en la batalla del Puente Milvio. Constantino tuvo un presagio de su triunfo: mientras marchaba al frente de sus soldados vio la forma de una cruz frente al Sol. Tras esta visión tuvo un sueño en el que se le ordenaba poner un nuevo símbolo en su estandarte, compuesto a partir de la cruz y con la inscripción «In hoc signo vinces» («Con este signo vencerás»). Así que mandó pintar de inmediato en los escudos de su ejército el símbolo soñado, conocido como Lábaro (ver imagen). El pronóstico de su victoria sobre Majencio se cumplió. Constantino simplemente hizo caso al mandato de su voz interior que se expresó con fuerza a través del lenguaje simbólico. Fue fiel a ella y actuó, dejando la interpretación del Lábaro a la posteridad especulación de los etimólogos. Para unos es el monograma del Cristianismo compuesto por las letras Ji y Ro, las dos primeras letras de Cristo en griego (χριστóς) (Constantino se convirtió a esta fe en el lecho de muerte), otros lo asocian al “laureum” (laurel) y otros ven una procedencia en el término celta “llafar” (hablar). Lo destacable del las tecnologías simbólicas es la fuerza y el poder que suscitan para movilizar a las personas sin que el significado de símbolo sea imprescindible para el desarrollo de la acción. Esta capacidad movilizadora que contiene el lenguaje simbólico ha sido conocida a lo largo de la historia de la humanidad. Lo espiritual que siempre es lo más práctico, está impregnado de simbolismo en cualquiera de sus manifestaciones. Y es que accediendo a esta fuente del espíritu éste se nos manifiesta en su propio idioma. Un lenguaje lleno de símbolos, lleno de vida y posibilidades usado por terapeutas como Freud, Jung, Perls, Ericksson, Lozanov, etc a través de la hipnosis, los sueños, la sugestopedia… Arqueología del Talento© y Coaching Arqueológico© son dos exitosas metodologías simbólicas pioneras en la revolución del siglo XXI, la revolución del arte de vivir con talento. La revolución de vivir de acuerdo a quienes somos, en congruencia con nuestro talento y potencial, en consonancia con el propósito de vida por el que merece la pena luchar. Transformar positivamente tu vida y conducirte a la mejor expresión de ti mismo es posible. Contáctanos en arqueología-talento@co-labora.com