Cuando tenía apenas seis años me preguntaba acerca de los límites del Universo, o más precisamente, si este tenía límites. Era esta una cuestión que me inquietaba, a la que no podía dar una respuesta y a la que nadie podía responderme. Si imaginaba un universo con límites ¿que había más allá de estos? No lo podía imaginar. La nada, el vacio era ya algo en si mismo. Si consideraba un universo ilimitado podía imaginar lo próximo pero no el infinito. Y en busca de luces para resolver esta angustiosa cuestión preguntaba a adultos que rehuían la cuestión. No podía entonces suponer que aquella pregunta infantil ha guiado mi vocación sin yo saberlo: la naturaleza de la vida, la naturaleza humana, sus límites y sus capacidades. Las primeras luces me vinieron del mundo de las matemáticas: lo infinito puede estar contenido entre límites. Por ejemplo, entre dos números naturales hay infinitos números reales; entre el blanco y el negro hay una gama infinita de colores, entre dos espejos hay una repetición infinita de la imagen del espacio y los objetos contenidos en el. En resumidas cuentas las infinitas posibilidades de un ser humano están limitadas por su particular naturaleza. Por otra parte las infinitas posibilidades de una naturaleza particular son el resultado de la combinación de sus elementos básicos. Así la gama de colores es la combinación de tres colores básicos (que no se pueden obtener por la combinación de otros): el rojo, el amarillo y el azul; con siete notas musicales y el silencio se puede componer infinitas melodías; con sujeto, verbo y complemento pueden crearse infinitas oraciones a partir de un conjunto finito de palabras. En la naturaleza humana pueden considerarse cuatro elementos esenciales: el movimiento de nuestra mano y el desplazamiento bípedo; la inteligencia, el lenguaje con capacidad para influir y la creatividad. A partir de estas capacidades la humanidad puede generar infinidad de realidades. El conocimiento de lo esencial de cada naturaleza nos permite tener un mayor número de posibilidades. Pero cada individuo es a su vez una combinación específica de las posibilidades de la especie humana. Esto es obvio, basta con observar la forma de cada congénere, no hay dos iguales. Esto significa que funcionalmente nuestros límites y posibilidades difieren de unos a otros. Esa cuádruple capacidad humana esencial es gestionada en cada ser humano desde una zona de dominancia natural a la que llamamos talento. El límite de cada sujeto, el que determina el horizonte de sus posibilidades, es aquel que le proporciona su mejor capacidad: el talento. Conocernos y conocer el talento personal es una cuestión por tanto sumamente práctica. En el futuro laboral se intensificara un fenómeno que se inicio hace tres décadas: nadie garantizara un empleo de por vida. Habrá mas contratos por proyecto, los trabajadores se emplearan en diferentes empresas a lo largo de su vida y competirán por ellos. En este panorama que se avecina tener claro tus límites y posibilidades, tener claro tu mejor competencia, la que te proporciona el talento, será la ventaja comparativa a la que la adquisición de nuevos conocimientos y nuevas habilidades darán alas. Conocer los elementos esenciales de quienes somos, conocer el talento y la vocación, se ha convertido en esencial para sobrevivir en el nuevo paradigma que está emergiendo. En todos estos años he aprendido que no obtendré una respuesta a la metacuestión acerca de los límites del universo, que mi naturaleza humana y las posibilidades que me brindan mis sentidos no me lo permiten. Pero he aprendido que lo importante es el proceso de ir descubriendo las posibilidades que nos ofrece nuestra naturaleza, jugar a crear una vida que nos satisface y me he dado cuenta que esta es posible gracias al límite que marca nuestro talento personal. P.D. ¿Quieres descubrir tus limites? Taller Arqueología del Talento (próxima edición en San Lorenzo de El Escorial 27/28 de Febrero). ¿Quieres conocer aun más sobre tus posibilidades? Hipnosis, coaching e interpretación de sueños.