En febrero del año 2004, tras largos años de trabajo e investigación sobre el desarrollo ecónomico y humano alrededor del mundo, vió la luz el primer manuscrito del que tengo noticias acerca de cómo identificar el talento personal: «Arqueología del Talento».
El mencionado texto combina conceptos que se han ido trasnmitiendo a lo largo de la historia por personas extraordinarias, cuentos anónimos de inspiración suffi que en un lenguaje metafórico nos hablan de una fabuloso tesoro oculto en cada persona y una serie de ejercicios que en estado de leve trance hipnotico facilitan al sujeto navegar por su interior y descubrir las piezas que ordenadas van a permitirle reconocer esa capacidad maestra que es el talento personal.
En estos cuatro años y medio, numerosas expediciones de «arqueólogos del talento» han partido en busca de esa aptitud natural y personal que nos diferencia, y que es el pilar sobre el que construir un proyecto de vida satisfactorio. Todos ellos, durante el viaje, han enriquecido el manuscrito original con sus vivencias y aportaciones. Y Arqueologia del Talento requería una revisión de su material antes de partir una nueva expedición.
Mientras preparaba una versión actualizada del texto sin renunciar a la esencia que guía el original, la crisis económica muestra que el modelo de desarrollo ya no es competente. O dicho de otra forma, el modelo en el que nuestras economias han apoyado su crecimiento consideraba a las personas como iguales, de lo que se deducía que todos podemos hacer de todo. La evidencia es que «todos podemos hacer de todo pero hay cosas que se nos dan mejor» y este rasgo de aptitud innata al que llamamos talento es el que nos hace competentes para un determinado tipo de funciones. El talento es pues esa diferencia competetiva individual de la cual se ha olvidado nuestra organización socio-económica y las mayor parte de quienes forman parte de ella. «Talento tenemos todos», en palabras de D. Lessing, e identificarlo nos proporcionará mayor confianza en nuestras posibilidades futuras. El manuscrito Arqueologia del Talento como los clásicos se mantiene actual al paso del tiempo.