Escribimos nuestra vida en torno al talento. La siguiente historia esta basada en hechos reales: «Me regalaste un disco suyo. Que
maravillosa música la de aquel grupo. Rompía la monotonía de las tardes desapacibles
de invierno cuando volvía de entrenar de la pista de atletismo y la noche era
prematura. Lo escuchaba una y otra vez. Cuanta poesía en sus notas. Volaba contigo
por nuevos mundos mientras te esperaba. Luego pasearíamos mientras tararearías esas
melodías que el aire fresco de la inspiración colaba en tu cabeza. Éramos
marionetas en la cuerda buscando una puerta a la realización de nuestros
sueños. Cuantas noches escuchando a ese grupo en el Garaje Hermético de
Prosperidad mientras divagábamos sobre la promesa de una vida maravillosa. ¿Te
acuerdas? Quien diría que la alcanzaríamos. Morrisey entrenaba corriendo en la pistas
del gris Manchester y adoraba la música pop de Sandie Shaw. Sandie estaba
enamorada del poeta dandy de Morrisey. En primavera fuimos a escuchar el inolvidable
concierto en el Parque del Oeste. Se llamaban The Smiths porque eran gente
normal que querían vivir algo hermoso, decía Morrisey. Recuerdos inolvidables de
juventud con una vida por delante. En el Garaje Hermético nos despedimos
escuchando una de sus maravillosas canciones “Heaven Knows I’m a miserable now”.
Y nuestros sueños de prosperidad se hicieron realidad, vivía aventuras alrededor
del mundo y escribía sus relatos, formaste tu propia banda y sonabas a todas
horas por la radio. Habíamos puesto música y poesía a nuestras vidas. No nos debíamos
nada, pero sabíamos hacernos sonreír como cuando canta Sandie Shaw con The Smiths
esta maravillosa canción de Morrisey: “I Don’t Owe You Anything”
maravillosa música la de aquel grupo. Rompía la monotonía de las tardes desapacibles
de invierno cuando volvía de entrenar de la pista de atletismo y la noche era
prematura. Lo escuchaba una y otra vez. Cuanta poesía en sus notas. Volaba contigo
por nuevos mundos mientras te esperaba. Luego pasearíamos mientras tararearías esas
melodías que el aire fresco de la inspiración colaba en tu cabeza. Éramos
marionetas en la cuerda buscando una puerta a la realización de nuestros
sueños. Cuantas noches escuchando a ese grupo en el Garaje Hermético de
Prosperidad mientras divagábamos sobre la promesa de una vida maravillosa. ¿Te
acuerdas? Quien diría que la alcanzaríamos. Morrisey entrenaba corriendo en la pistas
del gris Manchester y adoraba la música pop de Sandie Shaw. Sandie estaba
enamorada del poeta dandy de Morrisey. En primavera fuimos a escuchar el inolvidable
concierto en el Parque del Oeste. Se llamaban The Smiths porque eran gente
normal que querían vivir algo hermoso, decía Morrisey. Recuerdos inolvidables de
juventud con una vida por delante. En el Garaje Hermético nos despedimos
escuchando una de sus maravillosas canciones “Heaven Knows I’m a miserable now”.
Y nuestros sueños de prosperidad se hicieron realidad, vivía aventuras alrededor
del mundo y escribía sus relatos, formaste tu propia banda y sonabas a todas
horas por la radio. Habíamos puesto música y poesía a nuestras vidas. No nos debíamos
nada, pero sabíamos hacernos sonreír como cuando canta Sandie Shaw con The Smiths
esta maravillosa canción de Morrisey: “I Don’t Owe You Anything”
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