Serguei Rachmaninov, el gran
compositor musical ruso, quedó hundido por la demoledora crítica que recibió de
su primera sinfonía. Graduado con honores en el Conservatorio de Moscú, el joven
talento que había despertado la atención de Piotr Tchaikovski y que había roto
la relación con su profesor y mentor Nikolai Zverev que le instaba a
orientarse hacia la dirección de orquesta en vez de a la composición, se
encontraba bloqueado, sin ideas. Había luchado dos años por el estreno de su primera
obra y el resultado no había podido ser más amargo, y a ello había de sumarse
una precaria situación económica.
Perdida la confianza en sí mismo
abandonó la composición musical. Sintiéndose ridiculizado y fracasado orientó su
actividad hacia la dirección orquestal siendo contratado como director de la Compañía
de Opera de Moscú. Su exitoso debut en ella, hizo que su fama se expandiera rápidamente
por el panorama musical europeo recibiendo ofertas de algunas de las más
reputadas orquestas europeas que rechazó. Serguei estaba sumido en una apatía que
le paralizaba. No hacía nada y no encontraba placer en nada. Sus días los
pasaba suspirando en un sofá por su vida arruinada. Sintiéndose más deprimido
que nunca, sintiendo que la vida era contraría a su natural inquietud creadora
y que su genio compositor se hallaba bloqueado, acudió al Dr. Nikolai Dahl.
El doctor Dahl era en aquellos años un psiquiatra ruso pionero en la hipnosis con
quién Rachmaninov se sometió a trabajar su alma herida. Los resultados fueron
excelentes: Serguei recuperó su alma, rescató su talento y su genio creador brilló.
¿Cómo fue posible? Escuchemos las
palabras del propio S. Rachmaninov «Mis parientes habían informado Dr.
Dahl que debía por todos los medios curarme de mi estado apático y lograr que
yo podría volver a componer.
 El Dr. Dahl había
preguntado qué tipo de composición se esperaba de mí, y se le informó, «un
concierto para piano”, porque yo había prometido esto a la gente en Londres y
había abandonado en la desesperación de la idea de escribirlo.
 En
consecuencia, día tras día había oído repetida la misma fórmula hipnótica,
mientras estaba medio dormido en un sillón en el estudio del Dr. Dahl:» Va
a empezar a componer un concierto – Usted va a trabajar con la mayor facilidad
– la composición será de excelente calidad”.
 Era siempre lo mismo,
sin interrupción.
 Aunque pueda parecer imposible de creer, este
tratamiento realmente me ayudó.
 Empecé a componer en el comienzo
del verano.
 El material creció en volumen, y las nuevas ideas
musicales comenzaron a brotar dentro de mí, mucho más de lo que necesitaba para
mi concierto ….
 Sentí que el tratamiento con el Dr. Dahl había
fortalecido mi sistema nervioso en un grado casi milagroso.
 En
agradecimiento he dedicado mi Segundo Concierto para él.»
El concierto fue estrenado en 1901 con un
gran éxito de crítica y de público. La hipnosis había rescatado al genio de Rachmaninov
de las profundidades. Era el comienzo de una vida consagrada a la composición y
a legar a la humanidad admirables paisajes musicales. El Concierto nº2 para
piano y orquesta de Rachmaninov sigue siendo, un siglo después, una de las
piezas musicales más hermosas y conmovedoras que se han compuesto. Disfrutemos
de un bello fragmento de él:

Cien años después de que Dahl
trabajase con Rachmaninoff, comenzó su andadura Arqueología del Talento un
proyecto basado en la hipnosis para que las personas rescatasen su talento y le
dieran vida, para darse el gusto de vivir. Tanto el taller en pequeños grupos  como las sesiones individuales, liberan en el
participante el genio y la confianza en si mismo para construir el sueño que es.
¿Quieres escuchar lo que Cris Moltó ha escrito sobre su experiencia en el
taller? Pincha aquí
Próximos talleres ARQUEOLOGIA DEL
TALENTO: